Las escuelas y universidades ya no solo guardan notas; custodian identidades. Con redes abiertas, miles de dispositivos personales (BYOD) y presupuestos de seguridad limitados, el sector educativo se ha convertido en el patio de recreo de los cibercriminales.
¿Por qué atacan a la educación?
No es por el dinero del almuerzo. Las instituciones educativas son minas de oro de datos:
- Datos Sensibles: Guardan información personal (PII), médica y financiera de estudiantes y personal.
- Propiedad Intelectual: Las universidades de investigación almacenan patentes y descubrimientos científicos valiosos.
- Redes Porosas: La necesidad de “campus abiertos” y colaboración facilita el movimiento lateral de los atacantes una vez dentro.
Amenazas Principales
- Ransomware: El rey del caos. Cifran los servidores administrativos y exigen rescates millonarios, sabiendo que las escuelas no pueden permitirse cerrar.
- Phishing: Estudiantes y profesores reciben correos falsos de “Administración” pidiendo cambios de clave urgentes.
- BYOD sin control: Miles de alumnos conectando sus laptops y celulares personales infectados a la red del campus.
La defensa empieza en el aula
Proteger una institución requiere un enfoque de “Cero Confianza” (Zero Trust):
- Segmentación: Separar la red de administración de la red de invitados/estudiantes.
- MFA: Autenticación multifactor obligatoria para el acceso a sistemas de notas y RRHH.
- Backups Inmutables: La única salvación contra el ransomware.
- Educación Digital: Enseñar a los alumnos a detectar phishing es tan importante como enseñar matemáticas.
Para seguir aprendiendo
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