La Inteligencia Artificial se ha integrado rápidamente en nuestra vida cotidiana como fuente de consulta y herramienta de productividad. Sin embargo, un uso descuidado puede exponer a los usuarios a riesgos significativos. ESET ha realizado una encuesta masiva en Latinoamérica para comprender cómo interactuamos con esta tecnología y cuáles son las principales de seguridad que se omiten.
El riesgo de la confianza ciega
De los más de 1.000 usuarios encuestados en toda la región, el 80% utiliza herramientas de IA (45% de forma frecuente). No obstante, el dato más alarmante es que el 55% afirma no verificar siempre la información obtenida.
“Aunque los modelos de IA son potentes, no están exentos de generar respuestas incorrectas o sesgadas (alucinaciones). Es vital contrastar los resultados con fuentes oficiales, especialmente en temas sensibles como finanzas, salud o legalidad”, advierte Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.
Privacidad y datos compartidos
La encuesta también revela una falta de conciencia sobre la gestión de datos:
- Información Sensible: El 40% confiesa compartir datos personales o laborales con la IA.
- Políticas de Privacidad: Casi el 60% de los usuarios no lee los términos y condiciones de las herramientas que utiliza.
Ingresar contraseñas, números de cuenta o secretos comerciales en chats de IA es un riesgo alto, ya que estos datos a menudo se utilizan para entrenar futuros modelos y podrían quedar expuestos ante posibles brechas de seguridad.
Principales preocupaciones para el futuro
A pesar de que el 80% de los latinoamericanos ve a la IA como algo positivo, persisten temores sobre sus usos maliciosos:
- Fraudes y estafas (65%): Los delincuentes utilizan la IA para crear correos de phishing extremadamente convincentes y clonar voces para estafas telefónicas.
- Deepfakes y Fake News (47%): La facilidad para generar contenido falso propaga la desinformación a gran escala.
- Falta de privacidad (45%): La recopilación masiva de datos por parte de las empresas desarrolladoras.
Conclusión
La solución no es dejar de usar la IA, sino hacerlo de manera consciente y crítica. Establecer límites sobre qué información compartimos y verificar sistemáticamente los resultados son pasos esenciales para aprovechar esta herramienta sin comprometer nuestra seguridad digital.
Para seguir aprendiendo
Podés consultar el informe detallado sobre la seguridad en la IA y otros ecosistemas digitales en el portal WeLiveSecurity.