El paisaje digital de América Latina enfrenta un año desafiante. Mientras la tecnología avanza, también lo hacen las amenazas, exigiendo respuestas estratégicas para proteger la integridad de los datos.
1. El impacto de la IA Generativa
Si bien herramientas como ChatGPT permiten mejorar la detección de anomalías y patrones de ataque, los cibercriminales las utilizan para orquestar campañas de ingeniería social mucho más sofisticadas, imitando de manera convincente a usuarios y servicios legítimos.
2. Cibercrimen en apps de mensajería
Plataformas como Telegram se han convertido en un nuevo terreno para el intercambio de herramientas maliciosas, moviendo la actividad desde la Dark Web hacia aplicaciones de uso generalizado. El reto será equilibrar la seguridad con la privacidad y libertad individual.
3. Malware de “commodity” y espionaje
Se observa un aumento en el uso de troyanos de acceso remoto (RAT) para obtener información valiosa y beneficios económicos. Las empresas deben ir más allá de detectar amenazas conocidas y enfocarse en monitorear comportamientos sospechosos en sus sistemas.
4. Ataques a la cadena de suministro
Los atacantes ya no solo apuntan a grandes corporaciones, sino a eslabones críticos de la cadena, incluyendo proveedores más pequeños. Fortalecer la resiliencia en cada etapa es vital para salvaguardar operaciones en infraestructuras críticas.
5. Evolución de los troyanos bancarios
Los troyanos bancarios regionales siguen vigentes y evolucionan con técnicas de evasión más sofisticadas. La educación continua de los usuarios es la primera línea de defensa para identificar riesgos y reducir la efectividad de estos ataques.
Para seguir aprendiendo
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